¿QUIÉN EVALÚA A QUIÉN? RECONFIGURAR LA EVALUACIÓN EDUCATIVA CON INTELIGENCIA ARTIFICIAL GENERATIVA
Este capítulo problematiza la incorporación de la Inteligencia Artificial Generativa en la evaluación educativa a partir de la pregunta “¿quién evalúa a quién?”, examinando cómo estas tecnologías reconfiguran los roles y responsabilidades tradicionalmente asociados al juicio evaluativo. Se analiza la participación de docentes, estudiantes, pares y sistemas de IAG en procesos de producción, análisis y retroalimentación, enfatizando que dichas formas de participación no son equivalentes. La inteligencia artificial puede asistir determinadas tareas y ampliar las posibilidades de acompañamiento, pero la responsabilidad pedagógica, ética y curricular continúa correspondiendo a los actores humanos. Desde esta perspectiva, el capítulo propone comprender la evaluación como un proceso distribuido en el que la agencia del estudiante, la transparencia de las mediaciones y la capacidad de justificar decisiones adquieren especial relevancia. La IAG no elimina la autonomía ni la responsabilidad del sujeto, sino que plantea nuevos desafíos para su ejercicio, haciendo necesario revisar las prácticas evaluativas y preservar el sentido formativo, ético y pedagógico del juicio educativo.
¿QUIÉN EVALÚA A QUIÉN? RECONFIGURAR LA EVALUACIÓN EDUCATIVA CON INTELIGENCIA ARTIFICIAL GENERATIVA
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DOI: 10.37572/EdArt_1009262399
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Palavras-chave: evaluación educativa; Inteligencia Artificial Generativa; juicio evaluativo; agencia; retroalimentación; responsabilidad pedagógica.
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Keywords: evaluación educativa; Inteligencia Artificial Generativa; juicio evaluativo; agencia; retroalimentación; responsabilidad pedagógica.
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Abstract:
Este capítulo problematiza la incorporación de la Inteligencia Artificial Generativa en la evaluación educativa a partir de la pregunta “¿quién evalúa a quién?”, examinando cómo estas tecnologías reconfiguran los roles y responsabilidades tradicionalmente asociados al juicio evaluativo. Se analiza la participación de docentes, estudiantes, pares y sistemas de IAG en procesos de producción, análisis y retroalimentación, enfatizando que dichas formas de participación no son equivalentes. La inteligencia artificial puede asistir determinadas tareas y ampliar las posibilidades de acompañamiento, pero la responsabilidad pedagógica, ética y curricular continúa correspondiendo a los actores humanos. Desde esta perspectiva, el capítulo propone comprender la evaluación como un proceso distribuido en el que la agencia del estudiante, la transparencia de las mediaciones y la capacidad de justificar decisiones adquieren especial relevancia. La IAG no elimina la autonomía ni la responsabilidad del sujeto, sino que plantea nuevos desafíos para su ejercicio, haciendo necesario revisar las prácticas evaluativas y preservar el sentido formativo, ético y pedagógico del juicio educativo.
- Daniel Salazar Alvear
- Andrés Seguel-Arriagada